Recuerdas cuando lo peor que te podía pasar era que te llamasen para cenar? O que no te dejasen salir una tarde a la calle? Recuerdas pasar toda la tarde jugando al fútbol, o a pillar por las calles? Esos momento únicos donde lo único que importaba era correr más que el que te perseguía, tardes enteras llenas de juegos, alegría e ilusión.
Pero como todo lo bueno termina. Ya no salimos a la calle, al menos no con las mismas intenciones. Ahora es para ir a un bar o para ir a sentarse a algún sitio apartado y solitario, sigue siendo con los amigos, pero hemos perdido la capacidad de divertirnos. Qué diversión puede haber en estar horas y horas sentado en un banco haciendo poco o nada? Quiero pedir desde aquí a todas las personas que sean capaces leer lo que un loco escribe, debemos ser felices, divertirnos, jugar porque en eso consiste la vida, en vivirla lo más alegre que nosotros mismos nos podamos permitir. Vamos a cambiar juegos, pasatiempos, chistes y adivinanzas por un bar, una discoteca o un banco? Vamos a permitirnos encarcelar a ese niño que todos llevamos dentro, vamos a silenciarle y taparle los ojos? No, al menos, yo no. Yo quiero que ese niño siga conmigo, que diga sus tonterías, que haga lo que le venga en gana, al fin y al cabo es un niño. No quiero crecer.
Crecer conlleva madurez, seriedad y responsabilidad. Aburrimiento. Crecer es ganar experiencias pero no es tristezas. Crecer es ser un niño, pero en un cuerpo más grande.
Pero como todo lo bueno termina. Ya no salimos a la calle, al menos no con las mismas intenciones. Ahora es para ir a un bar o para ir a sentarse a algún sitio apartado y solitario, sigue siendo con los amigos, pero hemos perdido la capacidad de divertirnos. Qué diversión puede haber en estar horas y horas sentado en un banco haciendo poco o nada? Quiero pedir desde aquí a todas las personas que sean capaces leer lo que un loco escribe, debemos ser felices, divertirnos, jugar porque en eso consiste la vida, en vivirla lo más alegre que nosotros mismos nos podamos permitir. Vamos a cambiar juegos, pasatiempos, chistes y adivinanzas por un bar, una discoteca o un banco? Vamos a permitirnos encarcelar a ese niño que todos llevamos dentro, vamos a silenciarle y taparle los ojos? No, al menos, yo no. Yo quiero que ese niño siga conmigo, que diga sus tonterías, que haga lo que le venga en gana, al fin y al cabo es un niño. No quiero crecer.
Crecer conlleva madurez, seriedad y responsabilidad. Aburrimiento. Crecer es ganar experiencias pero no es tristezas. Crecer es ser un niño, pero en un cuerpo más grande.
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